Pasaba por esa obra cuando venia de por el pan y los albañiles sudorosos le lanzaban un piropo. Se sentía excitada, húmeda, mojada. Deseaba que ese calentón se lo pudiera bajar alguno de esos rudos hombres a espaldas de su marido, que la follara boca y tetas, que la empujara a cuatro patas como a una vulgar perra que la hiciera sentir sucia. Kiko, un fornido albañil Búlgaro hara que Sandra se retuerza de placer y conozca esas sensaciones que tanto ansiaba sentir. El POLVO MÁS CERDO DE SANDRA se materializa en esta escena donde tan cachonda estaba que HIZO QUE NUESTRO ALBAÑIL FAVORITO SE CORRIERA DOS VECES.
 

 

 

DESCARGAR VÍDEO COMPLETO

 

  • Términos de busqueda relacionados: